jueves, 19 de junio de 2008

Conductismo

por Norma Lourdes Núñez Rivero
(ENTRADA No.7)

¿Por que el rechazo al Conductismo?
Comenzare con una anéctoda, durante las clases de Psicología Evolutiva y Psicología de la Educación (Lic. Pedagogía, SUA) cuando estudiamos “El Conductismo” la mayor parte del grupo expresó que no estaban de acuerdo que en sus lugares de trabajo el conductismo era lo que se llevaba a la práctica y que mejor debería de aplicarse el humanismo, sin embargo, al preguntarnos la profesora que si eramos conductistas, culpamos a las instituciones en las que laboramos pero no dimos una respuesta afirmativa o negativa.

¿Por que el rechazo al Conductismo? Para empezar tendriamos que dar una definición del conductismo, lo cual implica decir que hay diferentes versiones de éste (Siete conductismos contemporáneos: una síntesis verbal y gráfica), luego es interesante discutir el porqué en el contexto académico existe un rechazo de inicio al conductismo.

Ser conductista no es “tener algo”, de la misma forma que hablar de conductismo no implica decir que existe un objeto o evento independiente de las prácticas de una comunidad académica que “causa” el decir cosas “imprudentes” en contextos académicos. Propiamente ser conductista significaría desplegar cierto tipo de actividades, en otras palabras, comportarse de ciertas maneras (hacer, decir, escribir, creer, buscar, investigar, teorizar, etc.). Por otra parte, decir que alguien es conductista es comportarse frente a la conducta de otro y ajustarse a la convención de una comunidad que establece responder de cierta manera ante el comportamiento de otro individuo.

Como lo señalan O’Donohue y Kitchener (1999), actuar como conductista genera fuertes reacciones negativas en quienes presencian dichos actos, las razones parecen ser varias, pero una de ellas es la contradicción entre los principios conductistas y algunas versiones de la “psicología popular” o “versión tradicional”, propuesta por Malone (2001). O’Donohue y Kitchener (1999) señalan algunas características de la visión no conductista del conductismo. Entre ellas señalan los errores de interpretación (exégesis) de la literatura conductista, las reacciones emocionales negativas, la asociación equivocada entre algunas tradiciones filosóficas superadas (p. e. el positivismo lógico) y el conductismo, entre otras.

Según las múltiples deformaciones y malas interpretaciones, se ha asumido, entre otras cosas, que el conductismo murió hace más de 40 años y que es anti-humanista

El largo y difícil camino que ha tenido que recorrer el conductismo radical enfrentando los inconvenientes del pensamiento tradicional fue previsto por Watson, quien afirmó que "Para aceptar el conductismo, plena y libremente, se requiere de un desarrollo lento el abandono de antiguos hábitos y la formación de nuevos. El conductismo es un vino nuevo que no puede envasarse en odres viejos" (Watson, 1961).

Al parecer las caricaturas irónicas del conductismo, y en general, todo el rechazo a cualquier forma de conductismo es el resultado de algo que es aún más fundamental: la psicología popular y su elemento definitorio, la doctrina dualista de la doble vida mente-cuerpo.

Concluyo pues que cada teoria es válida, dependiendo del momento o situacion precisa.

Bibliografía para Yo Pedagogo.

O’Donohue, W. y Kitchener, R. (1999). Handbook of behaviorism. New York. Accademic Press.

Watson, J. (1913-1961). El conductismo. Buenos Aires. Ed. Paidós.

Hurtado, C. (2006). El Conductismo y algunas implicaciones de lo que significa ser conductista hoy. Diversitas, 2(2), 321-328. Recuperado Junio 16, 2008, de http://pepsic.bvs-psi.org.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1794-99982006000200012&lng=pt&nrm=iso

Pool, A. (2005). Conductismo Radical o Acerca del Vino Nuevo y el Odre Viejo. Psykhe, 14(1), 79-87. Recuperado Junio 17, 2008, de http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-22282005000100007&lng=es&nrm=iso.